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Análisis marica rápido de los discursos presidenciales (de Cipriani y Humala)

Publicado: 2014-07-28

Primer mensaje: la laicidad sana

La "sana laicidad" que propone Cipriani en su Mensaje a la Nación, digo homilía, no es más que la imposición de un Estado pluriconfesional al que fue García quien le abrió la puerta con la extensión de las gollerías del Concordato a las demás iglesias a fines de su segundo gobierno.

Sus prioridades políticas son invariables: la defensa de la vida (mientras no sea la de la mujer embarazada) y de la familia (siempre y cuando no involucre a homosexuales porque, como todo mundo sabe, no estamos dentro del plan de Dios ya que somos mercadería averiada). Por eso reclamó que "la llamada ideología de género ha invadido el campo cultural sin aceptar un sano diálogo" pretendiendo silenciar la libertad religiosa de los hombres de bien, porque, oh sí, "la doctrina religiosa no es un obstáculo sino una contribución vital", y de eso pueden dar fe los homosexuales perseguidos por el Estado Vaticano a lo largo de la historia, torturados por el Santo Oficio, quemados vivos en la hoguera... Así como los que cada semana son asesinados hoy en nuestro país y sus muertes quedan impunes gracias a Cipriani y sus operadores en el Congreso.

Así las cosas, la única "sana laicidad" que anhelamos es aquella en la que ningún culto religioso sea parte de las celebraciones oficiales de la Nación, en la que ningún gobernante se someta a los mandatos caprichosos de ninguna fe y en la que ningún centavo de los impuestos financie credos privados.

Segundo mensaje: la esperanza que no llega

"Un mensaje de optimismo y esperanza" que me deja cualquier cosa menos optimismo y esperanza.

Ni una palabra sobre los derechos humanos, las recomendaciones de la CVR, la discriminación contra LTGBI, los derechos sexuales y reproductivos, la criminalización de la protesta social, la propiedad y titulación de las tierras de las comunidades indígenas, ni ninguno de los asuntos estructurales de los que depende nuestra esperanza en el futuro.

Escalar el presupuesto en educación es importantísimo, pero lo es mucho más replantar el Diseño Curricular Nacional, o seguiremos creando colegios de alto rendimiento, aumentando las horas de clases o reiterando la importancia del aprendizaje del inglés sin un norte claro. No es casual que no se haya mencionado la educación intercultural bilingüe.

Que 4 de cada 5 peruanos vayan a contar con aseguramiento en salud al finalizar el Gobierno es también importantísimo. Pero preocupa el anuncio de tanto Plan Esperanza sin una palabra sobre las huelgas, en un contexto reforma y privatización, con un reglamento de investigaciones clínicas que hacen del Perú uno de los países con los menores estándares del continente... Sí estuvo muy bueno que se mencione la promoción del uso de medicamentos genéricos. ¿Debemos asumir que eso implicará una postura que privilegie salud a patentes? ¿O que Perú dejará de pagar 20 veces el precio internacional por el antirretroviral Atazanavir, entre otros? Y hablando de antirretrovirales, me preocupa que no haya habido una sola palabra sobre tuberculosis ni VIH a un año del deadline de los ODM.

El capítulo Urresti fue, claramente, el de cualquier comisario. Intervención por aquí, intervención por acá, sinonimizar consumo de drogas a delincuencia y demás.

Luego megaobras, megaconstrucciones y megaplanes.

En todo caso, lo único medianamente esperanzador fue la solicitud al Congreso de debatir -por fin- reformas políticas: la democracia interna en los partidos políticos, la alternancia de género, el transfuguismo, la renunciabilidad del mandato parlamentario y la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción. Pero recordemos que este es un Congreso con enormes pendientes como la elección del Defensor del Pueblo que merecemos.

Y la esperanza, como vino, se fue... Se fue cuando Humala lanzó eso de las "modificaciones al proceso de descentralización" que, francamente, me huelen a recentralización del poder. Y peor cuando señaló que la integración regional pasaba por la Alianza del Pacífico... Como si mentalmente se hubiera planteado un chau CAN, chau UNASUR.

"Este es un mensaje de confianza en el Perú, en su gente, en lo que hemos hecho pero también en lo que vendrá", dijo. Pero lo siento, con un mensaje así tengo cualquier cosa menos esperanza en lo que vendrá.


Escrito por

Gio Infante

Activista marica, periodista sadomasoquista y antifujimorista.


Publicado en

Gio Infante

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